¿Qué hay que decir del amor?
¿Qué hay que decir del amor?, ¿Qué?, sabia, conocía, quería escribir sobre el amor, pero que, que hay que escribir, que más podemos escribir sobre este tema, alguien dígame ¿Qué?
Me dirijo en mi camión, a casa, como cada noche después de horas y horas de estudio, trabajo, estudio, y… pero bueno, mis pensamientos iban y venían como los autos que se dirigían a… tal vez a casa, tal vez a divertirse, si tal vez, frente a mi una pareja se come a besos, detrás una joven soñadora espera a su príncipe y del otro lado un joven con limpios –o eran sucios- pensamientos.
Todos al final, vemos el mundo con una amplia gama de rosas, rojos, desde el blanco percudido hasta el negro oxidado.
Pero que queremos del amor, ¿Qué? Todos alguna vez nos hemos preguntado eso, y al final todo se queda en una pregunta que se resuelve con un beso, una película romántica, un abrazo apapachado, un bote de helado, una cita, un faje, y todo lo que su imaginación les de.
No es que sea la amargada numero uno y mucho menos la eterna enamorada, pero, porque el amor siempre es un corazón redondo, más bien, bien-choncho, el amor se ha vuelto una caja de chocolates, una docena de rojas rosas, una (costosa) cita, cuerpos esculturales, y una historia para ser contada en telerisa, pero alguien se ha preguntado donde quedo la tolerancia, el respeto, la confianza, y todos aquellos valores que son finamente maquillados por nuestras televisoras favoritas y no solo ellas, hasta en las mejores familias uno aprende que el amor no siempre es amor.
“No se acaba el amor, solo con decir adiós…”
Aun recuerdo sus caricias, su aroma, sus poemas que rosaban mi oído, sus palabras que jugaban en mi corazón y me ponían la piel chinita, aun recuerdo sus besos, vaya, sus besos, pero también recuerdo su acoso, su intolerancia, sus ganas por no dejarme ser una mujer libre, una cama no lo es todo, orgasmos múltiples fingidos…menos, un pañuelo –una caja de pañuelos-, cientos de películas, el odio repentino a los hombres, helado, chocolate, galletas y así de fácil…bibidi babidi bu y al amor le dije adiós.
“Te seguiré hasta el fin del mundo…pero con que el fin del mundo no este lejos”
El amor es una conveniencia de dos, un múltiple acuerdo que finaliza con una costosa boda o lo que es mejor hoy en día “la unión libre”, el amor no es una búsqueda constante del símbolo $, ni un placer carnal consumido por la desesperación de ser madres.
Muchos dicen por hay que no es amor a primera vista, sino amor a primer olfato, yo dijo que no a ambas, el amor es una loca combinación donde mezclas el olfato, la vista, el tacto, el sabor, donde mezclas todo y surge algo complicado de entender que explota ante tus propios ojos, algo que no comprendes (muchos llaman mariposas en el estomago) creas un monstro al que llamas amor, ese ser grande, desperfecto, inconsciente, placentero, ese ser comprensible, caprichoso ese ser libre de sinónimos al que llamamos amor.
Cierro los ojos y me veo allí, con una taza de café y junto a mí… ese ser amado, para variar no puedo ver su rostro, solo se que me siento segura, querida, apapachada, ¿es una necesidad, causada por el ajetreo de mis hormonas o por el vicio de telerisa y el cine palomero?, es humano amar, es sano amar, entonces…
Me acerco a el, lo beso despacio en los labios, -sus labios están tibios- sus manos rozan mi cintura, mis pechos, mis manos juguetean en su cuello y cabello, bajo lentamente y le beso el cuello, mi mano encuentra un botón y lo desabrocha uno a uno, con un dulce movimiento, él me recuesta en la cama, mi corazón se agita, sus labios me besan al ritmo de mi corazón mientras sus manos dan con los botones de mi blusa…el ruido de los autos y las gotas de lluvia que golpean la ventana me, hacen despertar, volteo a la ventana y todo sigue como antes, un mundo lleno de amor que no sabe hacia donde ir, un mundo que grita ¡denme amor! que no sabe pedir ni recibir, un mundo que exige amor cuando no se exige respeto, tolerancia, un mundo de orgasmos fingidos que solo sabe amar.









